| El cambio climático es una amenaza. El Ártico, el mar de hielo, se funde y sus habitantes perciben un peligro inminente que afecta a su supervivencia. El deshielo es el enemigo de los osos polares y de la colonia de morsas que protagonizan Los reyes del Ártico, la emotiva película documental de National Geographic narrada en su versión castellana por Belén Rueda. Acabada de llegar a las salas a la búsqueda del público familiar, la cinta es una fábula sobre cómo las crías aprenden a luchar contra la adversidad en condiciones extremas. Adam Ravetch, submarinista y naturalista, y su mujer, Sarah Robertson, realizadora, guionista y directora de fotografía, tienen una tarea peculiar: filman en el círculo polar ártico la inmensidad y la belleza de sus paisajes y descubren los desafíos que plantea el temido cambio climático.
Quince (15) años de rodaje
Los reyes del Ártico, a la que han dedicado 15 años de rodaje, sigue la estela de Una verdad incómoda, que protagoniza Al Gore, y The 11th hour, que cuenta con el apoyo de Leonardo DiCaprio. Les une el objetivo de concienciar sobre una crisis que, según los expertos, tendrá proporciones catastróficas. “Los osos y las morsas tienen una envidiable capacidad de aprendizaje, por lo que encontrarán nuevas formas para subsistir. Pero no pueden lograr lo imposible. A largo plazo no sabemos qué puede pasarles, algo que también debe aplicarse a nosotros mismos. Va a ser un gran viaje para todas las criaturas del planeta”, dicen Ravetch y Robertson en conversación con este diario a través de correo electrónico.
Nanu y Seela
“¿Si ha valido la pena dedicar 15 años al rodaje? Absolutamente. No es una película, es nuestra vida. Vemos de cerca el increíble cambio climático y la dificultad del oso polar para sobrevivir”. Para transmitir emoción, los directores juegan con la fuerza de primerísimos planos y personalizan los comportamientos del osezno polar, al que llaman Nanu, y del cachorro de morsa, que responde a Seela. Son animales escurridizos. El reto era captar comportamientos nunca filmados de dos especies dispares: “la morsa, muy social y protectora, y el oso polar, extremadamente feroz e independiente”. Las esperas eran largas. A veces el matrimonio, sus guías y el equipo técnico debían aguardar semanas a que los osos regresaran a los escenarios donde transcurre el rodaje. Cuando a duras penas soportaban una tormenta de nieve, se planteaban abandonar la expedición. “Pero si aguantas y eres valiente, entonces el Ártico revela sus secretos. La sensación es indescriptible cuando filmas una escena única, como la del pequeño oso polar que se encarama a la espalda de su madre después de presenciar una tragedia”.
Fuente: Cristina Savall - El Periódico de Catalunya / YouTube
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